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Agenda 21 Escolar
Antecedentes de la Agenda 21 Escolar
La Educación para la Sostenibilidad aparece cada vez más unida a la idea de desarrollo sostenible. Una de las actuaciones prioritarias del Plan de Acción aprobado en el año 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio ambiente, conocida como Cumbre de la Tierra, es la reorientación del proceso educativo con respecto al desarrollo sostenible. Esta sensibilidad ambiental se ha recogido en la legislación española, reflejándose primero en la LOGSE (Ley orgánica general del sistema educativo) y actualmente en la LOCE (Ley orgánica de la calidad de la enseñanza). En este marco “Castilla y León se suma a un proceso de desarrollo consciente, definiendo un conjunto de prioridades y criterios de actuación que permiten orientar el modelo de desarrollo regional, hacia pautas de máximo respeto al medio ambiente y de máxima mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de esta Comunidad”.
“Uno de los pilares básicos para el éxito de las políticas de desarrollo sostenible es la unión y participación de todos los sectores y estamentos sociales, pero ello no será posible sin que exista, con carácter previo, suficiente información al alcance de todos y un adecuado nivel de formación y sensibilización. La educación ambiental se convierte así en indispensable para el éxito de cualquier planificación que tenga como último objetivo la consecución del desarrollo sostenible”
La Estrategia de Educación Ambiental, impulsada desde la Junta de Castilla y León, tiene carácter programático, no es considerada un instrumento normativo. Se ha constituido como un reto colectivo, una herramienta de trabajo que, para ser eficaz, debe contar con la participación de las administraciones, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y sobre todo, de los denominados, en sentido muy amplio y sin restricciones, educadores o educadoras ambientales.
En este contexto, los centros educativos constituyen la piedra angular en el éxito de las políticas sostenibles impulsadas desde la Junta. Por un lado, por su función educativa específica, lo cual hace que tengan un papel fundamental para ayudar al análisis y la comprensión de la realidad compleja y, por otro, por que la comunidad educativa constituye un pequeño modelo de ciudad, en el que es posible ensayar procesos y soluciones a escala reducida.
Las escuelas y los institutos son “un buen lugar” donde imaginar y experimentar estrategias para vivir de acuerdo con los principios de sostenibilidad en la práctica diaria. Aunado a esto, traerá como factor añadido ¡La vivencia de experiencias de un extraordinario valor educativo!.